Tere Ramos recuerda cuando The Accelerated School (TAS) era solo un sueño que comenzaba. “He estado aquí desde que se construyó la escuela,” dice ella. TAS está a solo unos pies de su casa.  Realmente, todo parecía ser parte de la comunidad. Su hija fue una de las primeras maestras en la escuela. Cuando su hijo comenzó el tercer grado, ella lo inscribió en la escuela primaria. Tere pronto siguió a su familia, tomando un trabajo en el Departamento de Servicios de Alimentos de TAS. Mucho ha cambiado desde aquellos primeros días.

Tere ha trabajado en la escuela por 15 años. Ella ahora tiene nueve nietos que asisten a la escuela. Y ella estima que, a través de los años, probablemente ha preparado y servido millones de pizzas, burritos y otras comidas a los estudiantes de TAS. Durante todo este tiempo, su salario solo ha aumentado centavos. Los días feriados no son una celebración, simplemente significan un día sin pago. Y olvídese de poderse enfermar. Con solo tres días de enfermedad pagados al año, los trabajadores de TAS no pueden tomarse el tiempo necesario si no se sienten bien, y no pueden tomarse un tiempo libre para cuidar a un hijo enfermo. Estas condiciones han llevado a tantos trabajadores a abandonar el trabajo con la escuela.

Los años también han traído preocupaciones de salud para Tere. Nunca ha podido pagar los $120 mensuales por beneficios médicos individuales ofrecidos a través de TAS. Ella está preocupada sobre su salud. Su hijo, que se graduó de TAS en 2013, también está preocupado. Ofreció pagar la prima mensual del seguro para que Tere pueda obtener la atención médica que necesita.

De hecho, Tere dice que ella ha sobrevivido solo con la ayuda de sus hijos. A pesar de que tiene un trabajo de tiempo completo en TAS, no es suficiente para llegar a fin de mes. “No se me hace justo que después de tantos años, ganemos tan poco.”

Trabajadores dedicados de educación y padres de estudiantes en The Accelerated School (TAS) han estado en negociaciones por más de un año sin progreso. Los empleados de TAS simplemente piden salarios justos que nos permitan criar a nuestros propios hijos con dignidad y garantizar que haya suficiente personal para brindar los servicios que los estudiantes necesitan. Vea fotos de nuestra vigilia de octubre.

Tere Ramos remembers when The Accelerated School (TAS) was just a dream getting started. “I’ve been here since the school was built,” she says. TAS is just a few feet from her home. It truly felt like a part of the community. Her daughter was one of the first teachers at the school. When her son was starting third grade, she enrolled him in the elementary school. Tere would soon follow in the family affair, taking a job in the Food Services Department. A lot has changed since those early days at TAS.

Tere has worked at the school for 15 years. She has nine grandchildren currently attending the school. She estimates that throughout the years she has probably prepared and served millions of pizzas, burritos and other meals to TAS students. But in that time, her wages have only gone up cents. She dreads holidays because, instead of a well-deserved day off, it means a day without pay. Forget about getting sick. With only three paid sick days a year, it means working even if she’s feeling ill and not being able to take time off to care for a sick child. Those kinds of conditions have led to many workers leaving the school.

The years have also brought health concerns for Tere. She has never been able to afford the $120/month for individual medical benefits offered through TAS. She’s worried about her health. Her son, a TAS graduate from 2013, is worried too. He’s offered to pay the monthly insurance premium so Tere will be able to get the medical attention she needs.

Indeed, Tere says that she has been able to survive only with the help of her children. Even with a full-time job at TAS, it’s not enough to make ends meet. “It does not seem just to me that after so many years of service, we are paid so little.”

Dedicated education workers and parents of students at The Accelerated School (TAS) have been in contract negotiation for over a year with no progress. TAS employees are simply asking for fair wages that will allow us to raise our own children with dignity and ensure there is enough staff to provide the services students need. See pictures from this October’s vigil.