Gloria Murrietta, Food Service Worker, Los Angeles Unified School District

Gloria Murrietta doesn’t want to hear it. Don’t talk to her about being worried or scared about the pandemic. Of course, she’s concerned, she says. She sees worry in the faces of the hundreds of children and families who come to Dorsey High School’s grab-and-go meal program every day. But worry is not what we need now. When she goes to work each day, Gloria is focused on making sure that everyone receives their meals with joy. “I just want them to be loved. To eat good,” she says. “We don’t know what their circumstances are. They need nutrition to do their work, to be successful.”

Gloria’s fighting spirit comes from a life that has seen its share of challenges. COVID-19 is just another hurdle to overcome. She says she never really knew her parents and was raised by her grandmother in Arizona. Gloria herself raised nine children as a single mom. And, recently, her former husband of 16-years died of cancer in the midst of this crisis. Life can be difficult, she says, but it’s also full of love and generosity and hope.

And that’s the message Gloria has always shared with the students who’ve come through her lunch line during her 14-year career as a Food Service Worker with the Los Angeles Unified School District. It’s a message that’s even more necessary now. “These kids need love so they can endure.”

For Gloria, love comes in doing the hard work of serving-up meals.” Once we get in at 6 in the morning, it’s time to get moving. We have to do 84 trays. That’s 2600 meals. By 7:20 am, we have the first part done.” In just one week of the grab-and-go program at Dorsey, Gloria saw the need increase from 500 to 3000 meals daily.

“It’s such a gift to be able to do it, to make sure people have food. It’s not a good feeling to be hungry.” But Gloria knows that it’s not just cereal and sandwiches and fruit that get served each day. “I want the kids to know that we’re going to get back to school. Don’t lose your fight. We’re going to be ok.”

“Los niños necesitan amor para poder superar esta crisis.”

Gloria Murrietta, Trabajadora de Servicio de Alimentos

Gloria Murrietta no quiere saber nada de eso. No le hables de preocupación o temor por la pandemia. Por supuesto, ella está preocupada. Ella ve preocupación en los rostros de los cientos de niños y familias que llegan todos los días al programa de comidas para llevar en la escuela Dorsey High School. Pero la preocupación no es lo que necesitamos ahora. Cada día en el trabajo, Gloria se enfoca en asegurarse de que todos reciban sus comidas con alegría. “Solo quiero que sientan amor, que coman bien,” dice ella. “No sabemos cuáles son las circunstancias en las que viven. Necesitan nutrición para hacer sus tareas, para tener éxito.”

El espíritu de lucha de Gloria proviene de una vida que ha visto su cuota de desafíos. COVID-19 es solo otro obstáculo a superar. Ella nunca conoció a sus padres y fue criada por su abuela en Arizona. Gloria misma crio a nueve hijos como madre soltera. Y, recientemente, su ex esposo de 16 años murió de cáncer en medio de esta crisis. La vida puede ser difícil, dice Gloria, pero también está llena de amor, generosidad y esperanza.

Y ese es el mensaje que Gloria siempre ha compartido con los estudiantes que han pasado por su línea de almuerzo durante su carrera de 14 años como Trabajadora de Servicios de Alimentos en el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles. Es un mensaje que es aún más necesario ahora. “Los niños necesitan amor para poder superar esta crisis.”

Para Gloria, el amor viene por medio de su duro trabajo preparando miles de comidas. “Al llegar a las 6 de la mañana nos ponemos en marcha. Tenemos que hacer 84 bandejas. Eso es 2600 comidas. A las 7:20 am, tenemos la primera parte terminada. En solo una semana del programa de comida para llevar en Dorsey, Gloria vio aumentar la necesidad de 500 a 3000 comidas diarias.

“Es un regalo poder hacerlo para asegurar de que las personas tengan comida. No es una buena sensación tener hambre. ” Pero Gloria sabe que no solo se sirven cereales, sándwiches y frutas todos los días. “Quiero que los niños sepan que vamos a volver a la escuela. No pierdan la esperanza. Vamos a estar bien. ”